Ser MUJER NATURALEZA

Para mí Ser Mujer Naturaleza es una manera de acogerme, de descubrirme como mujer y de poner en juego todo lo que eso significa en cada momento de mi vida.

Quizás por el momento vital en el que me encuentro, a mis 45 años, comienzo a sentir con total claridad que ya es hora de dejar de ir a buscar fuera. Ya no me interesa tanto acumular conocimientos, formaciones, ocupar espacios, roles, personajes, salir al encuentro de algo que está por venir, más allá de mí misma. Todo lo contrario. 

Estoy convencida de que ahora es momento de parar, reposar todo lo vivido. Y desde ahí, ponerme en contacto con mi centro, con mi adentro, con todos mis saberes, con mi creatividad y con mi soberana sabiduría. 

Mientras escribo me doy cuenta de que esto no es algo que haya salido a buscar. Ha llegado al rendirme, al aceptar lo que hay, lo que se da, la que soy, la que no soy. De repente, ha llegado, se ha colado. Y la Naturaleza está ahí para mostrármelo. 

Cuando entro en contacto con la montaña, con el río, con los senderos que me rodean, me doy cuenta de que me encuentro más en paz, más en mí. Me recoloco, me acompaso al ritmo de la vida, que es más lento. Siempre es más lento. Y esto me pone en contacto con mi cuerpo, con mis sentidos, con cómo percibo y siento la vida a través de él. El cuerpo sabio me guía, me recuerda cuál es el movimiento, la dirección, el lugar.

Pero para eso he tenido que desaprender muchas cosas, dejar de permitir que la mente sea la que dirige, reordenar, equilibrar la energía en mí y comprender que existe una sabiduría organísmica que late y pulsa para ser escuchada.

El arte se convierte así en mi acompañante y aliado, testigo y reflejo de mis procesos, medio para acompañar a otras mujeres a llegar a ese lugar íntimo y profundo donde se da el encuentro. El arte nos ayuda a destapar, abrir ventanas, mirar donde quema y a dar lugar, desde la confianza y el sostén amoroso, a lo que es, sin más.

En esta etapa convulsa que vivimos, en estos tiempos de vapuleo y presión externa, me preparo acogiendo y escuchando todo lo que nace de mí. Vuelco la mirada hacia dentro para alimentar esos espacios y hacer hueco para acogeros a vosotras, mujeres naturaleza, mujeres que quieren llegar a ese lugar de aceptación y descanso, reordenando, aligerando peso, sintiendo la plenitud de ser mujer con alegría y gozo.

Me doy la bienvenida y os doy la bienvenida. 

Con amor.

 

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